miércoles, 14 de noviembre de 2007

Publicidad de los medios

Si a un medio se le ha de exigir de ser cuidadoso con la calidad (lingüística, en lo que aquí nos ocupa) de todo lo que publica, el propio medio no puede ser menos exigente con la publicidad que hace de si mismo. ¿Cómo se puede pretender captar nuevos clientes, o lectores, si la publicidad no da una buena imagen del medio que publicita?

Por suerte, en este caso, la publicidad iba dirigida a suscriptores, los cuales pueden considerarse ya como clientes, como lectores, que no han de ser captados. Pero, aun así, ¿qué habrá pensado el responsable de la publicidad al ver cómo en un cuaderno, tras llenarse la boca de conceptos grandilocuentes como liderazgo, o calidad, la última página comete el desaguisado que al final resulta? ¿Y qué habrá pensado su jefe? Al menos, asumimos que se han dado cuenta, aunque sea después de haberlo publicado.


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Cosas de pijos

Hoy hay poca lengua y muchas curiosidades, de ésas que se publican en los blogs personales y que no interesan más que al que lo escribe y a tres amigos muy allegados, como mucho. Me explico.
He llegado a un artículo publicado en el diario AS titulado "Reina, Marcial, Landáburu..., los del Barça triunfaron aquí" porque recuerdo un chaval que, en los años 80, era un absoluto admirador del tal Landáburu que se menciona. He rebuscado y encontrado una semblanza del personaje, quizás un poco centrada en sus primeros años como profesional, se entenderá por qué si se ve dónde está publicada.
Por supuesto, no mencionaría el artículo si no hubiese un error que mereciera amonestación. Se encuentra en el principio del segundo (y último) párrafo, y es el que me lleva al título. La fórmula "o sea" se ha acabado asociando al hablar del pijo, como con mucho humor nos cuentan en Frikipedia.
Solamente hubiese faltado que alguno de los futbolistas mencionados fuese un pijo redomado para redondear el comentario, pero, qué pena, no me consta.


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martes, 13 de noviembre de 2007

Concordancia y pasiva refleja

Un poco abstruso, a priori, el asunto de la pasiva refleja. El artículo que nos da pie a esta reflexión ha aparecido publicado en la página 8 del suplemento dedicado a la traducción de una selección de artículos del New York Times que apareció junto a la edición del pasado 8 de noviembre de El País. El artículo original data del pasado 16 de octubre.

La confusión (y, por tanto, la forma de discernir) entre una oración de pasiva refleja y una impersonal se halla ampliamente documentada, y es una de esas cuestiones que suelen resultar difíciles al estudiar el idioma español.
Por resumir la situación en este caso, nos encontramos con una acción (se comunicó), un receptor de la acción (a cada donante) y una especificación de la acción, un complemento (datos veraces y cotilleos). La frase siguiente puede servir de ayuda para discernir la construcción correcta de la que nos ocupa, y contiene, igualmente, una acción (se facilitó), un receptor (le, que viene a sustituir al anterior cada donante) y un complemento (un historial).

En muy resumidas palabras, la norma dice que en las oraciones pasivas reflejas el sujeto, que se dice paciente, ha de concordar en número con el verbo (nada nuevo, el sujeto siempre concuerda con el verbo en castellano). También, que en las frases impersonales, en las que esta concordancia no puede darse simplemente porque carecen de sujeto, un complemento de persona (en general, animado), irá precedido por la preposición a, y que este tipo de complemento está prohibido en las pasivas reflejas.

¿Tienen ambas frases, como se ha dicho, realmente la misma estructura? ¿Es la primera una frase impersonal, puesto que contiene un complemento de persona precedido por a, lo cual está prohibido en las pasivas reflejas? ¿O acaso la segunda es una pasiva refleja en la que el sujeto paciente, por aparecer en singular, obliga a que el verbo esté en singular? Pero, si tienen la misma estructura, ¿no será entonces la primera frase también pasiva refleja, y su sujeto paciente son los datos veraces y los cotilleos? Y, entonces, ¿no debería el verbo concordar con él, e ir en plural?

El problema de la concordancia no existe en el segundo caso porque, en caso de ser pasiva refleja, al aparecer su sujeto paciente en singular, el verbo es correcto en singular. Y por la misma razón, tampoco aporta mucha luz sobre la primera... parece un callejón sin salida. La clave para desenmarañar esta madeja está en que, si bien justo detrás del verbo aparece un complemento de persona comenzado por a, no es éste el sujeto de la acción, sino los datos y cotilleos que aparecen un poco más allá. Y si aceptamos esto como correcto, es claro que el verbo ha de ir en plural.

En resumen, mi opinión es que lo correcto sería decir que se comunicaron a cada donante datos y cotilleos. En cualquier caso, citaré unas pocas referencias para cualquiera que pueda tener interés en indagar sobre este asunto:
  • En el ya citado Cajetín de las Letras tenemos un artículo bastante explicativo.
  • En el sitio educativo Kalipedia, que se orienta a estudiantes de secundaria, nos dan una visión muy general.
  • El Diccionario Panhispánico de Dudas nos ilustra sobre las frases que pueden comenzar por se.
  • Por último, un artículo que, dado donde está alojado (Austria), entiendo que está orientado a estudiantes de español como lengua extranjera, los cuales suelen tener una visión poco prejuiciosa de los trucos que permiten aprender un idioma. Aunque en este asunto, la visión no es para nada radical.
Me he vuelto a enrollar en exceso.

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De traducciones

Me ha llamado la atención una discordancia de género aparecida en el, por lo general, muy interesante suplemento que publica cada jueves el diario El País con noticias seleccionadas de The New York Times, traducidas al castellano. Normalmente, las traducciones son muy competentes, sin embargo, en la página 9 del número del pasado 8 de noviembre (solamente se puede consultar este suplemento en PDF si uno se ha dado de alta antes) se observa un flagrante error de concordancia.
Yo hubiese jurado que alguien llamado Sarah Boyer tendría que ser mujer (para los curiosos, éste lleva siendo uno de los nombres más populares en la ciudad de Nueva York en los últimos años, especialmente entre las familias de raza blanca, según las estadísticas oficiales), pero no queda más que comprobarlo, por ejemplo, en su lugar actual de trabajo, o incluso en el anterior. A la vista de las fotografías, no me queda mucha duda, Boyer es mujer. Si alguien tiene curiosidad por revisar la labor del traductor (aparte de este detalle, bastante buena, a mi juicio), nada como tener a mano el artículo original, que se publicó en agosto pasado.
Se deduce que no es la intención de este suplemento que todos sus artículos sean de actualidad.

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