Mostrando entradas con la etiqueta ortografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ortografía. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de octubre de 2008

La varvaridad fue detectada

Por fin veo un error que ha sido corregido en la versión en línea de la noticia, es lo que tiene publicar (aquí) con cierto retraso. El error en cuestión se ubica en el último párrafo de la noticia.
Por cierto, dada la descripción del término en Wikipedia más que la, por obligación, muy genérica definición de la RAE, me pregunto si gamberrismo sería un término más adecuado para lo que se quiere describir.
En fin, mi enhorabuena a quien se haya tomado la molestia. Supongo que era muy, muy evidente que no podía quedar así.

lunes, 28 de julio de 2008

Maldito Lope de Vega

Según nos cuenta la Wikipedia, Lope de Vega se equivocó al escribir el nombre del pueblo en el que transcurre la acción de su obra Fuenteovejuna. Y eso, a los que no somos del pueblo o sus alrededores, nos puede resultar chirriante (en cuanto a la ortografía, claro) un titular que diga
Pero no, ¡¡es correcto!! Si no, no se iban a atrever los del propio pueblo a escribirlo así, ¿verdad?

jueves, 19 de junio de 2008

¿Tener buena ortografía no sirve para nada?

He escogido este título que tomo prestado de otro blog que me ha resultado gracioso, a la vez que guarda una cierta relación con el tema que hoy se trata.
Que no se diga que me meto siempre con los redactores de deportes (o que no se diga tampoco que solamente leo sobre deportes), hoy traigo una entrevista a una actriz (para mi) desconocida, por el momento. Casi al final se nos cuenta que

La lección de ortografía es la siguiente: "se escriben con g los verbos cuyo infinitivo acaba con -ger o -gir, excepto tejer y crujir". Es decir, coger, encoger o escoger se escriben con g. Más aun, se trata de verbos regulares, de forma que su conjugación no encierra problemas... ¿ninguno? No, porque no estaría escribiendo esto.
La primera persona del singular (yo) del presente de indicativo de los verbos regulares se construye añadiendo una -o a la raíz del verbo. Siguiendo al pie de la letra la regla, tendríamos que yo cog- + -o. Pero, ¿como se pronunciaría cogo? Pues eso, que para seguir pronunciando de esa manera que a tantos extranjeros les resulta tan difícil y peculiar (no a los árabes, claro), hemos de escribir "yo cojo". Pero no confundamos la excepción y la hagamos regla: yo cojo, pero (o no pero) tú coges, con g.

viernes, 11 de abril de 2008

Ay, ay, ay... que no cuesta tanto

Por lo que he podido oír, éste va a ser uno de los artículos más leídos del día en el diario AS. Se trata de la crónica del partido de fútbol de ayer que jugaron los equipos Getafe y Bayern Münich. En un momento, el redactor nos cuenta quelo cual nos sirve para ilustrar un error recurrente con algunas palabras homófonas. Se trata de una dificultad bastante habitual, y he encontrado una página con unos tests muy simples que pueden ayudarnos a conocer nuestro grado de habilidad con esta parte del idioma (y con otras muchas cosas). Para una prueba específica con éstas homófonas en concreto, un ejercicio de la extensión canadiense de la UNAM. También hay quien intenta, con mayor o menor éxito, dar una explicación académica.
De hecho, parece que se ha extendido una regla mnemotécnica ¿o es simplemente nemotécnica?, tanto que hasta existe un libro titulado con ella.
Por cierto, ¿cuál era la forma correcta para la palabra señalada en esa frase?

martes, 6 de noviembre de 2007

Más vale tarde que nunca

Reconozcamos a El País el mérito de haberse dado cuenta del desliz cometido en su edición impresa de ayer, 5 de noviembre, en el último párrafo del artículo titulado "Pánico escénico", que hoy ya ha sido modificado en la versión en línea. Como nos aclara el Diccionario panhispánico de dudas, no se trata de una incorrección lingüística, sino solamente de un uso desaconsejado.


lunes, 5 de noviembre de 2007

Silencio, por favor

El otro día subí un comentario sobre esta misma barbaridad que aparecía en la transcripción de una declaración publicada en un artículo de El País. Se ha borrado, no sé por qué y, como tanto hoy como ayer, no merece muchos comentarios, dejo de hablar sobre ello.

Más de gentilicios

A veces, más que puntilloso puedo resultar un tanto redicho, lo sé. Igual, a mi entender, que algunas (¿muchas?) personas con todo aquello que tiene que ver con su pueblo. Así, en El País nos hablaban el pasado día 1 de noviembre sobre "El día en que el Prado abrió la puerta de Velázquez", para señalar que una de las personas que esperaban para visitar el museo en su primer día de puertas abiertas de los cuatro que ha habido recientemente, era natural de Jaén.

Uno hubiera dicho que los naturales de esta ciudad (y, por extensión, de la provincia) española, que hay otras (ciudad y provincia) en el Perú, se dicen jiennenses, y que la forma usada por el redactor resultaba ser incorrecta. Pero resulta que no, y que es posible llamar de muchas maneras a los naturales de esta tierra. Así, son tan válidas la mencionada jiennense como la usada en el artículo jienense, además, la primera de ellas puede escribirse también con g: giennense; sin embargo, la variante con g de la segunda, que viene citada en Wikipedia, no está recogida en el DRAE. Tiendo a creer que los redactores del artículo sobre Jaén en Wikipedia han pecado de permisivos en este caso, y no que el diccionario esté escaso de referencias, ya que el resto si aparecen.
Y más, porque el diccionario dice que jiennense (o jienense, o giennense) no es más que jaenés, así que tenemos otro modo de aludir a los de Jaén. Y la definición de jaenés es, acepción por acepción y palabra por palabra, la misma que la de jaenero. Otra.
Por último, para los amigos de historicismos, se puede decir aurgitano a un natural de la ciudad de Aurgi, hoy conocida como Jaén. Una curiosidad, sin ánimo publicitario: ¿algo que ver con las tiendas de repuestos para automóviles? Pues parece que sí.

Powered by ScribeFire.

martes, 30 de octubre de 2007

Que no es tan difícil

El uso de qué (→ DPD), en su versión acentuada, se ha de limitar, en la mayor parte de los casos (no me atrevo a decir en la totalidad, no sé por qué), a oraciones interrogativas, mientras que, en el resto de los casos se usará que (→ DPD), sin acentuar.

Es cierto que el diccionario de la RAE y el diccionario panhispánico de dudas dedican largos artículos a ambas versiones, pero el mensaje es el mismo. A mayor abundamiento, la fórmula usada en este artículo publicado el pasado lunes en El País es exactamente la misma que aparece como ejemplo del uso de la versión contraria. Mala suerte.

lunes, 22 de octubre de 2007

Los nombres de las personas

He de reconocer que he revisado con especial interés la edición de Madrid del domingo 21 de octubre de El País, tan publicitada, ya que estaba seguro de que ciertas cosas no cambiarían. Si lo llamamos morbo no nos equivocaremos, pero respiré tranquilo cuando encontré el mismo error ortográfico repetido un par de veces en el mismo párrafo de un muy interesante artículo, por otra parte.
Cierto es que los nombres (más los apellidos) de las personas pueden suponer un reto en bastantes casos, pero ¿por qué arriesgarse a escribir mal el apellido de una persona conocida si el servicio de documentación te puede proporcionar la escritura correcta (y unos cuantos artículos escritos sobre esa persona, incluso en el mismo medio) en un santiamén? Y, si este servicio no lo conoces, siempre está la información pública. Además, por si hubiese dudas, el aludido es lo suficientemente relevante como para tener su propia página en la que consultar cómo escribe él mismo su propio nombre.
En este caso, por lo menos, no veo que se pueda cargar las tintas sobre el trabajo del corrector, sino más bien sobre el redactor. Al fin y al cabo, el corrector no ha de conocer a cada una de las personas sobre las que cada uno de los redactores tiene a bien publicar un artículo, a cambio, un redactor queda como un ignorante en esa materia si no es capaz de escribir bien el nombre de una persona de una cierta relevancia en el asunto del que escribe. ¿Acaso no le dieron siquiera un dossier escrito los organizadores del acontecimiento que narra? Como vía de escape al redactor, parece ser que no es la primera vez, sino la segunda, dos años después, que en este mismo medio se escribe mal el nombre de esta persona.

Nota: A la fecha de la publicación aparecen en Google aproximadamente 28.100 de la escritura correcta, mientras que solamente aproximadamente 919 de la incorrecta. Si se acota por el medio, entonces son un total de 2 en el dominio elpais.com que contienen la forma incorrecta, frente a aproximadamente 40 de la forma correcta en el dominio elpais.com.

jueves, 18 de octubre de 2007

Ve despacio cuando tengas prisa

Es cierto que hay noticias (¿casi todas?, ¿todas?) que deben publicarse a toda velocidad, y que a veces se sacrifica la redacción en aras de la primicia. Esto es, si cabe, más importante cuando la noticia trata sobre un medio tan cambiante como la red. El miércoles 17 de octubre nos contaban (se deduce) cómo una cierta página web está creada en torno a la prueba final de la temporada de Fórmula 1, y cuya razón de ser dejará, por tanto, de existir al final de la misma semana.
En efecto, hay que darse prisa, pero es también verdad que no es más que una pequeña nota con tres párrafos, no costaba nada releerla antes de su publicación... o después.

martes, 16 de octubre de 2007

¿Lo qué?

Está en la portada de El País.com (ahora mismo, Tue Oct 16 17:58:41 CEST 2007), durará ahí lo que dure, y el artículo no se titula igual una vez que se entra en él, pero merece una aclaración (u otra un poco más académica).